Durante décadas, la relación entre la clínica dental y el laboratorio de prótesis dependía de cubetas metálicas, botes de alginato, siliconas pesadas y modelos de yeso enviados en cajas mediante transportistas. Este método analógico, aunque sirvió durante años, acumulaba un alto porcentaje de micro-distorsiones dimensionales.
1. Los puntos débiles del método analógico
- Contracción y expansión volumétrica: Los materiales de impresión sufren variaciones según la temperatura y el tiempo transcurrido hasta el vaciado de escayola.
- Riesgo de fractura de muñones: Un pequeño defecto en el yeso obligaba a llamar al paciente para repetir la molesta toma de impresión.
- Falta de historial digital: Los modelos físicos se almacenaban en cajas o se desechaban, perdiendo el registro tridimensional del paciente.
📁 «En el flujo digital de Digitalis, cada caso queda guardado de por vida en la nube. Si un paciente extravía su férula o necesita un duplicado de su corona años después, la refresamos en 24 horas sin necesidad de volver a escanearlo.»
2. La comunicación visual instantánea
Con el flujo digital, el odontólogo y el protésico colaboran en directo. Antes de enviar la pieza a fresar, compartimos capturas 3D del diseño CAD por WhatsApp o videollamada para que el doctor dé su visto bueno a la anatomía gingival, la línea de sonrisa y los contactos interproximales.
3. Ahorro de costes y tiempos de tratamiento
Eliminar los gastos de mensajería urgente, las repeticiones de impresiones y los ajustes en clínica permite a la consulta dental reducir el número de citas por paciente y maximizar la rentabilidad de cada box dental.
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